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Estudios grafológicos: ¿para qué sirven?

Para conocer las personalidades o algunas situaciones emocionales en los individuos existen diferentes mecanismos que pueden ser desarrollados. El análisis o los estudios grafológicos son uno de los mecanismos que sirven como instrumento para lograr tal cometido.

Cuando hablamos de estudios grafológicos o la grafología nos referimos a la pseudociencia que busca describir o definir la personalidad de alguien y a la vez establecer algunas características de su carácter de forma general.

Asimismo, mediante estos estudios es posible determinar aspectos tanto del equilibrio mental de una persona, hasta del fisiológico. Además, se puede lograr también resultados sobre su naturaleza emocional, el tipo de emociones que desarrolla, de aptitudes e inteligencia en el ámbito profesional e incluso para dar diagnóstico sobre un grado de salud mental o físico de una persona (esto según algunos grafólogos).

Y ¿cómo se logran todos estos análisis y estudios?, pues a través del examen a la escritura manual.

Es importante puntualizar que esta labor de estudiar la caligrafía manuscrita de las personas no puede confundirse con el análisis que se realiza a la caligrafía forense, al peritaje caligráfico o a la grafoscopia, que es utilizada en criminalística con el objetivo de realizar comparaciones a escrituras y descubrir casos como firmas de documentos que pudieron llevarse a cabo por el occiso, o en notas de suicidio o testamentos.

La grafología, que conlleva estudios y técnicas, se trabaja de forma personal para encontrar o definir aspectos de alguna persona acerca de quién es o de su forma de desenvolverse. Por ejemplo, mediante el estudio de la caligrafía podría conocerse si un individuo es tímido, extrovertido, egocéntrico o si posee una baja autoestima.

Asimismo, se puede descubrir algunas de sus fortalezas o debilidades, determinar en qué áreas podría encontrar oportunidades y hasta conocer los rasgos más problemáticos sobre una persona para el caso de la selección personal.

Esto les puede ayudar de manera positiva en su desempeño laborar, en su vida personal y emocional y resolver problemas en su cotidianidad.

La forma de escribir de una persona es única o espontánea, es decir que nace naturalmente de cada quien de manera libre. La letra, aunque algunos intentan moldearla a través de métodos o planas de caligrafía en donde la práctica es primordial, al final termina siendo un rasgo desenvuelto e inconsciente de quien escribe. De cierto modo es un modo de hablar y decir cosas sin ni siquiera saberlo.

Para muchos expertos en la materia las personas escriben al igual que hablan, caminan, se mueven, gesticulan, según a lo que realmente “es” cada persona. Por ejemplo, si un individuo posee un fuerte temperamento su letra será relativamente grande y curva. En personas introvertidas se ha podido encontrar que su caligrafía es más pequeña y cerrada.

Sin estar conscientes, al escribir se pueden expresar sentimientos o hasta aptitudes y es posible descubrir muchos rasgos y determinarlos mediante el buen análisis grafológico realizado a una persona determinada. Para lograrlo, normalmente se usa un escrito largo que sirva como instrumento de estudio.